Introducción
Cada vez más personas empiezan a hacer deporte: gimnasio, running, clases dirigidas, pádel… y con ello surge una duda muy común: ¿estoy comiendo bien para lo que entreno?
En ese momento aparecen consejos de redes, recomendaciones contradictorias y muchas veces la sensación de que hay que hacerlo “perfecto”.
Pero la realidad es que, cuando empiezas a entrenar, no necesitas una dieta complicada.
Lo que sí es importante es evitar algunos errores muy habituales que pueden estar afectando a tu rendimiento, tu energía o incluso tu relación con la comida.
En este artículo te contamos los errores más comunes en la alimentación deportiva y cómo mejorarlos de forma sencilla y realista.
1. Pensar que necesitas una “dieta de deportista”
Uno de los errores más frecuentes es creer que, por hacer ejercicio, necesitas una dieta totalmente diferente o mucho más estricta.
La base sigue siendo la misma:
- Comer suficiente
- Comer variado
- Tener una buena estructura de comidas
No necesitas productos especiales ni planes extremos para empezar.
Clave: antes de complicar, asegúrate de tener una base sólida.
2. Comer poco (aunque entrenes más)
Muchas personas empiezan a hacer deporte con el objetivo de perder peso y, sin darse cuenta, combinan más actividad con una ingesta insuficiente.
Esto puede provocar:
- Fatiga constante
- Bajo rendimiento
- Más hambre descontrolada
- Pérdida de masa muscular
Entrenar más requiere más energía, no menos.
Comer poco no te acerca a tu objetivo, te aleja.
3. Olvidarse de la proteína
Este es uno de los errores más importantes, especialmente en mujeres.
La proteína es clave para:
- Recuperar el músculo
- Adaptarte al entrenamiento
- Evitar pérdida de masa muscular
Y muchas veces se queda corta, sobre todo en desayuno o cena.
Intenta incluir proteína en cada comida:
huevos, pescado, carne, legumbres, lácteos…
👉 Esto se vuelve todavía más importante a partir de los 40, cuando el cuerpo empieza a perder masa muscular de forma natural por los cambios hormonales de la perimenopausia. Si quieres entender por qué la proteína pasa de ser «recomendable» a «no negociable» en esta etapa, te lo explicamos con detalle aquí: Perimenopausia y menopausia: claves para sentirte bien.
4. Tener miedo a los hidratos de carbono
Otro clásico: eliminar o reducir demasiado los hidratos “porque engordan”.
Pero si entrenas, los hidratos son:
- Tu principal fuente de energía
- Clave para rendir mejor
- Importantes para recuperarte
Quitarlos suele traducirse en:
- Falta de energía
- Entrenos más flojos
- Más cansancio general
No se trata de comer más o menos hidratos, sino de ajustarlos a tu actividad.
5. No comer alrededor del entrenamiento
Muchas personas entrenan:
- En ayunas sin valorar si les funciona
- O pasan muchas horas sin comer después
Esto puede afectar a:
- Tu rendimiento
- Tu recuperación
- Tu energía el resto del día
No hace falta complicarse, pero sí tener en cuenta:
- Algo ligero antes si lo necesitas
- Una comida completa despué

6. Pensar que “todo vale porque hago deporte”
El otro extremo también existe.
Personas que sienten que, por entrenar, pueden comer sin estructura o sin prestar atención a la calidad de la alimentación.
El ejercicio no compensa una alimentación desorganizada.
Entrenar y alimentarte bien suman, no se sustituyen.
7. Depender de suplementos sin tener la base
Batidos, barritas, pre-entrenos…
Pueden tener su lugar, pero no son lo primero que necesitas.
Antes de pensar en suplementos, revisa:
- Tus comidas principales
- Tu ingesta de proteína
- Tu descanso
- Tu hidratación
Los suplementos no solucionan una base que no está construida.
Si necesitas ayuda para revisar esa base, una nutricionista online puede ayudarte a verlo con perspectiva.

8. No hidratarse correctamente
Algo tan básico como olvidarse de beber agua puede afectar más de lo que parece:
- Bajada de rendimiento
- Dolor de cabeza
- Sensación de fatiga
Llevar una botella contigo ya es un gran paso.
9. Compararte con otras personas
“Mi amiga hace ayuno y entrena perfecto”
“En Instagram dicen que hay que comer así”
Cada persona:
- Tiene un cuerpo distinto
- Entrena diferente
- Tiene un contexto distinto
Lo que le funciona a otra persona no tiene por qué funcionarte a ti.
10. Querer hacerlo todo perfecto desde el principio
Este es probablemente el error más común.
Intentar cambiar todo a la vez:
- Entrenar más
- Comer perfecto
- Eliminar alimentos
- Seguir reglas estrictas
Y al poco tiempo… abandono.
Lo que funciona de verdad es:
empezar poco a poco y construir hábitos sostenibles.

¿Qué sería una buena base?
Si estás empezando a entrenar, céntrate en:
- Tener comidas completas
- Incluir proteína en el día
- No eliminar grupos de alimentos sin sentido
- Comer suficiente
- Mantener cierta estructura
Con eso, ya estás haciendo mucho más de lo que crees.
La nutrición para deportistas principiantes no debería ser complicada ni generar estrés.
Solo necesitas entender lo básico, evitar errores comunes y construir una forma de cuidarte que puedas mantener en el tiempo.
Si sientes que no sabes por dónde empezar o quieres adaptar tu alimentación a tu entrenamiento sin agobios, en UNNA Nutrición podemos ayudarte a encontrar lo que mejor encaja contigo.

