¿Te ha pasado alguna vez que sabes “cómo deberías comer”, pero a la hora de la verdad no sabes por dónde empezar?
Entre mensajes contradictorios, dietas milagro y platos “perfectos” de redes sociales, comer sano puede parecer más complicado de lo que realmente es.
En este artículo queremos explicarte qué es el plato saludable, cómo usarlo en tu día a día y, sobre todo, cómo aplicarlo de forma realista, sin normas rígidas ni culpa. Porque comer bien no va de hacerlo perfecto, sino de encontrar un equilibrio que encaje contigo y con tu vida.
¿Qué es el plato saludable y por qué se recomienda tanto?
El plato saludable es una herramienta visual que nos ayuda a construir comidas equilibradas sin necesidad de contar calorías, pesar alimentos ni seguir reglas estrictas.
Se basa en algo muy sencillo: cómo distribuir los alimentos en tu plato principal para que tu alimentación sea más completa y nutritiva.
De forma general, el plato saludable se compone de:
- ½ del plato: verduras y hortalizas
- ¼ del plato: proteínas saludables
- ¼ del plato: hidratos de carbono de calidad
- Acompañado de grasas saludables, agua y, si se desea, fruta o lácteos adecuados
Su éxito está en que es fácil de entender, flexible y adaptable a distintos gustos, culturas y necesidades.
Comer equilibrado no es comer perfecto
Antes de entrar en cómo aplicarlo, hay algo importante que queremos aclarar: 👉 el plato saludable no es una norma rígida.
No pasa nada si:
- Un día comes fuera y no sigues la proporción exacta
- Hay comidas más sencillas o improvisadas
- No te apetece tanta verdura en cada plato (aunque sea lo ideal)
La alimentación equilibrada se construye a lo largo del tiempo, no en una sola comida. El plato saludable es una guía, no un examen que tengas que aprobar.
Las verduras: la base del plato (y cómo no complicarte)
Las verduras ocupan la mitad del plato porque aportan:
- Fibra (clave para la digestión y la saciedad)
- Vitaminas y minerales
- Volumen, con pocas calorías
- Variedad de sabores y texturas
¿Qué cuenta como verdura?
- Verduras frescas: brócoli, calabacín, zanahoria, espinacas, tomate…
- Verduras congeladas (igual de válidas)
- Verduras crudas o cocinadas
- Cremas y purés caseros
- Ensaladas, salteados, verduras al horno
Ideas prácticas para el día a día
- Usa verduras congeladas o en conserva para ahorrar tiempo.
- Ten siempre alguna verdura “fácil”: tomate, zanahoria rallada, bolsas de ensalada, etc.
- Añade verdura a platos habituales: pasta con verduras, arroz con salteado, tortilla con espinacas.
No hace falta que sean elaboraciones complicadas. Cuanto más fácil, más sostenible.
Proteínas: necesarias, pero sin excesos
El segundo componente del plato saludable son las proteínas, fundamentales para:
- Mantener la masa muscular
- Aportar saciedad
- Participar en múltiples funciones del organismo
Fuentes de proteína recomendadas
- Pescado (blanco y azul)
- Huevos
- Legumbres (lentejas, garbanzos, alubias…)
- Carnes magras (pollo, pavo, conejo…)
- Lácteos naturales (yogur, kéfir, queso fresco…)
- Tofu, tempeh u otras opciones vegetales
Un error común
Pensar que “cuanta más proteína, mejor”.
En realidad, la cantidad justa y la calidad importan más que el exceso.
En el plato saludable, la proteína ocupa aproximadamente un cuarto del plato, adaptando la cantidad a cada persona.

Hidratos de carbono: no son el enemigo
Uno de los mitos más extendidos es que para comer sano hay que eliminar los hidratos de carbono. Y no, no es así.
Los hidratos de carbono de calidad son una fuente importante de energía, especialmente si:
- Trabajas muchas horas
- Practicas ejercicio de forma habitual
- Tienes una vida activa
Mejores opciones
- Arroz integral
- Pasta integral
- Patata y boniato
- Pan integral de buena calidad
- Quinoa, avena, cuscús integral
- Legumbres (que cuentan también como proteína)
La clave está en:
- Elegir versiones menos refinadas
- Ajustar la cantidad
- Acompañarlos siempre de verduras y proteínas
Así evitamos picos de hambre y conseguimos comidas más saciantes.
¿Y las grasas? También cuentan
Las grasas saludables no ocupan una parte concreta del plato, pero están presentes en la preparación o el aliño.
Algunas opciones:
- Aceite de oliva virgen extra
- Frutos secos naturales
- Semillas
- Aguacate
- Pescado azul
No hay que tenerles miedo, solo usarlas con sentido común.
Cómo aplicar el plato saludable en la vida real (con ejemplos)
Aquí es donde suele surgir la duda: “Vale, lo entiendo… ¿pero cómo lo hago en mi día a día?”
Ejemplo 1: comida en casa
- Salteado de verduras (½ plato)
- Pechuga de pollo o legumbres (¼ plato)
- Arroz integral o patata (¼ plato)
- Aceite de oliva para cocinar
- Fruta de postre
Ejemplo 2: plato único
- Lentejas con verduras y patata
👉 Aunque esté todo mezclado, el plato sigue siendo equilibrado
Ejemplo 3: comida fuera de casa
- Elige un plato con verdura (ensalada, parrillada, guarnición)
- Asegura una fuente de proteína
- No pasa nada si los hidratos no son integrales
No se trata de hacerlo perfecto, sino de tomar mejores decisiones dentro de lo posible.

Errores frecuentes al intentar comer equilibrado
Algunos errores que vemos a menudo en consulta:
- Saltarse comidas “para compensar”
- Quitar grupos de alimentos sin motivo
- Pensar que comer sano es caro o complicado
- Sentir culpa por no hacerlo “bien”
👉 Comer sano no debería generarte estrés. Si ocurre, probablemente algo no está bien enfocado.
¿El plato saludable sirve para todo el mundo?
Es una excelente base, pero no siempre es suficiente.
Hay situaciones en las que conviene adaptar:
- Problemas digestivos
- Diabetes
- Objetivos deportivos
- Cambios hormonales
- Pérdida o aumento de peso
En estos casos, el plato saludable se ajusta a la persona, no al revés.
Cuándo puede ayudarte una nutricionista
Si sientes que:
- Comes “bien” pero no te encuentras bien
- Tienes dudas constantes sobre qué es saludable
- Tu relación con la comida es tensa o confusa
- Necesitas una pauta adaptada a ti
👉 Contar con acompañamiento profesional puede marcar la diferencia.
En UNNA Nutrición trabajamos desde un enfoque cercano, sin juicios y adaptado a tu realidad, para que comer sano deje de ser una preocupación y se convierta en algo natural.
Comer equilibrado es aprender a cuidarte
El plato saludable no es una moda ni una dieta. Es una forma sencilla de volver a lo básico, de entender la alimentación desde el equilibrio y no desde la prohibición.
Recuerda:
- No tiene que ser perfecto
- No todas las comidas serán iguales
- Lo importante es la constancia, no la rigidez
👉 Si te apetece aprender a aplicarlo a tu caso concreto, en UNNA podemos ayudarte a construir una alimentación equilibrada, realista y sostenible en el tiempo.
Porque cuidarte no es hacerlo todo bien, es hacerlo a tu ritmo.
